Reflexiones

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El oficio de escribir.

Esto es lo que necesito para seguir escribiendo mi primera novela, La verdad sobre los días impares:

  • 3 libretas: una contiene la estructura de la novela (sinopsis, trama, desarrollo de personajes, relaciones…); otra, está llena de ejercicios creativos para disparar la imaginación y dejarme llevar, ya que la inspiración llega siempre cuando estás trabajando. Y la última, es donde después de poner en orden el contenido de las dos primeras, escribo el primer borrador de los capítulos.
  • Baraja del Tarot de los Cuentos Maravillosos: me sirve para hacer preguntas cuando me atasco en alguna parte de la historia. Entonces, saco una carta y escribo una historia respondiendo a la pregunta en función de lo que me evoca la imagen que he sacado.
  • Y por supuesto, mi pluma: siento un gran placer al escribir a mano con pluma, quienes me conocen bien saben que el mejor regalo que me pueden hacer es una bonita libreta y una pluma.

Escribir es para mí un acto placentero, es la manera que tengo de conectar conmigo misma, con mi verdadero ser, lejos de las máscaras y personajes que nos ponemos día a día cuando salimos a la calle a relacionarnos. Es todo un proceso en el que dejo plasmadas muchas partes de mi ser, de lo que pienso y siento, de lo que temo y deseo, proyectados en los diferentes personajes. Es un camino de autoexploración y descubrimiento que decido compartir porque creo que siempre hay alguien que puede encontrar un apoyo o un refugio en mis palabras, al igual que yo encuentro apoyo y/o refugio en los textos de otras escritoras y escritores. Es bonito pensar que al final, todo esto se convierte es una cadena de lecturas unidas que crean una comunidad.

No hay nada mejor que una buena historia que nos despierte emociones, sensaciones o nos haga reflexionar, y que además, nos entretenga. Quienes nos embarcamos en el oficio de escribir y queremos compartirlo, sabemos que además de ser un proceso placentero, también lo es solitario, largo y difícil, ya que una vez terminada tu pequeña/gran creación, es complicado que una editorial acepte tu manuscrito, pues tienen «X» novedades al año y suelen tener sus escritores. Es por eso que, hoy en día, muchas personas como yo, con la inquietud de escribir y contar historias, invirtamos en autopublicar nuestros escritos, pues creemos en nuestros proyectos y en que merece la pena que otras personas lo conozcan.

Pero eso es solo una decisión vuestra, de quienes nos leéis. Sois quienes ponen en valor nuestra obra. En la página de Ko-fi puedes leer los tres primeros capítulos de mi próxima creación, es importante para mí saber tu opinión y si te gusta, por supuesto, considera apoyarlo. Te dejo los enlaces:

PREFACIO

https://ko-fi.com/post/Como-gata-bajo-la-lluvia–Prefacio-de-la-novela-q-R6R5QBLEY

CAPITULO UNO

https://ko-fi.com/post/Leer-CAPITULO-1-MI-VERDAD-G2G8QJRM6

CAPITULO DOS

https://ko-fi.com/post/Leer-capitulo-2-QUIEN-SOY-M4M0QJRR3

¿Te ha gustado? Dame tu apoyo, es tan fácil como invitarme a un café 😀

https://ko-fi.com/altrasluzdeloscuentos/goal?g=3

Gracias.

Atentamente,

Luz.

REFLEX-RESEÑAS

Cuando os hagáis pequeños: reflexiones sobre el alzhéimer.

Cuento «Cuando os hagáis pequeños» – Uxue Alberdi; Aitziber Akerreta – Editorial Kalandraka

De mis cuatro abuelos, he visto cómo «se hacían pequeños» tres de ellos.

Al principio fue duro, como todas las cosas que se escapan de nuestro entendimiento. El primero fue el Abuelo Manuel:

Como el chiste, decía que iba por tabaco y no volvía. Pero no porque no quisiera volver, sino porque no se acordaba de cómo se volvía, se desorientaba. Entonces, teníamos que ir a buscarlo. Recuerdo estar en el colegio por la tarde y venir una monja a clase y decirme que mi madre había dicho que saliera a buscar a mi abuelo, a ver si dos ojos más lo encontraban, porque mis padres y mis hermanos llevaban ya rato buscándolo y no daban con él. Al final lo encontró mi padre y cuando lo vio hizo como el que no le estaba buscando y le dijo:

  • Hombre Manuel, ¡¿qué hace usted por aquí?!
  • Pues nada, aquí he venido a mover un bloque del espigón que estaba mal puesto
  • ¿y ha podido?
  • Que va, eso no hay manera de moverlo.
  • voy para casa, ¿se viene?
  • Sí…

Y así se lo llevó.

En otras ocasiones te contaba que había visto a Pepe Ruiz y que había estado hablando con él (por poner un nombre, porque no lo recuerdo) y resultaba que a Pepe Ruiz lo había conocido en el ejército y murió joven.

La segunda en hacerse pequeña fue Rosario, su mujer. Me entristecía mucho cuando llegaba a casa de mi abuela y me preguntaba treinta veces quién era yo. Se lo decía:

  • abuela, soy yo, tu nieta Luz Mari, hija de tu Joaquina.
  • ah sí, es verdad hija, ya sé quien eres…

Así a cada rato. Hasta que llegó un momento que no nos conocía a nadie. Se dedicaba a ver la tele, mecerse y chirriar los dientes. Sin embargo, en ese estado también me he reído mucho con ella. Probablemente la he visto reír más que nunca:

Desde joven me gustan mucho los gorros. Un invierno, llegué de la calle y cuando fui a verla me levantaba la mano señalándome el gorro y se lo di. Hizo el amago de querer ponérselo y no podía, así que se lo puse yo. Y sonreía coqueta y feliz.

Otro día, había un vaso al filo de la mesa y ella al verlo lo echó al centro de la misma. Yo pensé: «mira como se ha dado cuenta de que se puede caer», y entonces lo volví a poner en el filo, sin decirle nada. Ella sin decir nada lo volvió a poner en el centro de la mesa. Asombrada, lo volví a poner en el filo, ella lo volvió a poner en el centro… y así repetimos la operación varias veces seguidas sin decir nada, hasta que me dijo:

  • ¡¡¡estate quieta ya, niña!!!

Y seguidamente saltamos a carcajadas las dos.

Cuando la Abuela Pepa empezó a hacerse pequeña, ya no dolía tanto. Había una parte de mí que seguía sintiendo esa tristeza y otra que aceptaba que ya empezaba a decir adiós. De aquella época lo que más recuerdo era que cuando estaba con nosotros llamaba sin cesar a mi tía Pepi: «Pepitaaaaaa… Pepitaaaaa…»

Me gusta pensar que se hacen pequeños porque tienen cosas que resolver con personas que han conocido en su vida, y por eso «las ven y hablan con ellas», y así poder irse en paz.

Me gusta pensar que se hacen pequeños para atreverse a decir y hacer las cosas que de mayores no se atrevieron, y así poder irse en paz.

Me gusta pensar que se hacen pequeños para dar la lata que no dieron porque estuvieron por y para los demás, y así poder irse en paz.

Y sobre todo, me gusta pensar en ellos. En mi abuelo Francisco también, que no lo vi hacerse pequeño y fue el primero en decirme adiós. Al menos, pude despedirme de él.

A todos ellos hoy le doy las gracias, por cada uno de sus momentos: de mayores y de pequeños. Os quiero.

Gracias por haberme enseñado a amaros, SIEMPRE, en todos vuestros momentos.

CUENTOS MARAVILLOSOS

Redescubriendo los Cuentos Maravillosos

Hola, me llamo Luz y me declaro oficialmente defensora de los cuentos tradicionales.

Sí, sí. Sé lo que estás pensando: ¿de los cuentos tradicionales? ¡Sin son crueles y machistas! ¡Con los cuentos más chulos que hay ahora!

Sí, es verdad. Ahora hay unos cuentos chulísimos, que también me encantan.  Y durante mucho tiempo, yo también estuve enfadada y culpaba a los cuentos tradicionales de muchas cosas. Hasta que los descubrí de verdad. Hasta que entendí que no tenía ni idea de cuántos cuentos tradicionales existían más allá de los que Disney cambió y dulcificó y de los 4 o 5 que todo el mundo regalaba por entonces. Estudiando a fondo los cuentos tradicionales me di cuenta de dos cosas:

En primer lugar, los cuentos, como la vida, son como tú los quieras ver. Los cuentos son polisémicos, es decir, cada uno lo interpreta en función de su realidad, de lo que conoce. Son crueles algunos, claro que sí, pero, ¿es que acaso la vida no es cruel a veces? Los cuentos son un mapa para resolver conflictos, en ellos están reflejados los conflictos que son comunes al ser humano y cómo resolverlos. Se premia siempre la astucia y la bondad y se castiga la maldad. Siempre acaban bien porque nos da la esperanza de que los conflictos se pueden solucionar, si evolucionamos y aprendemos de ellos.  Están disfrazados como algo para niños, y sin embargo más de un adulto debería contarles estos cuentos a su niño/a interior… y deberíamos de contárselos también a los niños, porque ellos no lo ven como nosotros, ellos saben perfectamente que es un cuento, con su érase que se era…colorín colorado, y está bien que le enseñemos que en los cuentos ocurren esas cosas para que cuando empiecen a darse cuenta que la vida a veces también es cruel, no les coja de sorpresa y  tal vez les cueste un poco menos sobrellevarlo.

En segundo lugar, me di cuenta que habían muchísimos cuentos, más de la mitad, cuyas protagonistas eran mujeres. También había cuentos en los que el protagonista era un chico, pero que en realidad la voz cantante la llevaba ella. ¿Cuántos matrimonios a lo largo de la historia e incluso ahora, hay así? Si te fijas, seguro que conoces alguno.  

Además, si analizamos estos cuentos, detrás de ellos hay otra historia, una historia que a través de los arquetipos y sus símbolos van directamente al subconsciente y realmente son estos los que nos solucionan o nos dan pistas de cuáles son nuestros conflictos internos, en que parte del desarrollo estamos o dónde nos hemos quedado atascados.

Podría hacer una lista de los beneficios de contar cuentos, pero eso ya lo sabéis. Lo que sí voy a decir es que contar cuentos es necesario y contar cuentos de tradición oral, aún más: pues estos contienen toda la sabiduría de nuestros ancestros y para saber quiénes somos y quienes queremos ser, tenemos que saber también quienes fueron nuestros antepasados y de dónde venimos.

No quiero convenceros. Solo quiero que le deis una oportunidad y escuchéis los cuentos que os cuento. Espero que a partir de ahora, disfrutéis y redescubráis los cuentos maravillosos…

Erase que se era…

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✨ Reencuentro con tu Autoestima

Un viaje de 9 encuentros para mirarte con más amor, confianza y autenticidad.

La autoestima no se construye de un día para otro. Es un camino que se recorre poco a poco, aprendiendo a soltar etiquetas, sanar heridas y reconciliarse con la propia historia.

En este taller trabajaremos con cuentos, dinámicas de terapia Gestalt y expresión creativa. Cada encuentro será un espejo donde mirar dentro de ti y una oportunidad para recuperar la fuerza de ser tú mism@.


🌿 Modalidades disponibles

📍 Taller presencial en grupo

  • 9 sesiones de 3 horas.
  • Encuentros quincenales.
  • Grupo reducido (máx. 12 personas).
  • Precio: 35€/sesión.
  • Pago mensual: 70€ (se abonan 2 sesiones al inicio de cada mes).
  • Reserva de plaza: 35€ (el último o primer mes no se abona, según coincida).
  • Pago único anticipado: 270€ (descuento sobre el total).
  • Lugar: Algeciras y Estepona

💻 Taller individual online

  • 9 sesiones (mínimo recomendable para tratar diferentes aspectos).
  • Duración 90 minutos (posibilidad de hasta 2h según necesidad).
  • Trabajo personalizado y adaptado a tu ritmo.
  • Precio: 40€/sesión.
  • Bono completo anticipado: 300€ (descuento frente al pago por sesión).
  • Ideal para personas que quieran profundizar.
  • Primera Sesión Gratis para conocernos y evaluar el trabajo a realizar.

🎯 ¿Qué te llevarás?

  • Reconocer introyectos y creencias heredadas que limitan tu autoestima.
  • Darte permiso para equivocarte y ser imperfect@.
  • Cultivar la ternura y la aceptación hacia ti mism@.
  • Transformar vacíos y asuntos inconclusos en fuerza y confianza.
  • Recuperar la libertad y autenticidad en tu manera de relacionarte.

🔖 Reserva tu plaza

Las plazas son limitadas.

👉 Escríbeme a altrasluzdeloscuentos@gmail.com o a través del formulario de contacto para más información o para reservar.

🌟 Tu historia puede narrarse de otra manera. Este es el momento de comenzar a escribirla.

REFLEX-RESEÑAS

Semillas, de Desirée Acevedo: Sembrar para el Futuro

Cuando creé mi proyecto de Al Trasluz de los Cuentos tenía claro mi objetivo: sembrar semillas de conciencia, transformación y crecimiento, usando como herramienta la sabiduría de los cuentos.

Ese sigue siendo el objetivo. Tanto en las sesiones de cuentos dirigidas a niños/as y adultos como en los talleres de crecimiento personal busco lo mismo: tocar el alma, despertar algo, sembrar una semilla que sé que con el tiempo florecerá.

Por eso me ha gustado tanto el cuento Semillas de Desirée Acevedo, porque siendo un homenaje a los maestros y las maestras, este álbum ilustrado contiene una filosofía que siento muy mía: la de sembrar para el futuro.

El valor de quienes siembran.

El cuento, ilustrado también por la autora en modo collage, nos presenta a un/a jardinero/a que se dispone a sembrar unas semillas: «Sacó de su interior las semillas. Todas eran diferentes. Pero todas eran pequeñas, frágiles y llenas de vida«. Cada una requiere cuidados diferentes: unas más agua, otras más sol, unas espacio…pero en el fondo, todas necesitan lo mismo: cariño, atención y respeto a su propia manera de ser.

Es una metáfora preciosa del papel de los docentes que, con paciencia y entrega, cuidan a cada niño y niña como un ser único. ¡Y qué importante es esta labor en el desarrollo de los más pequeños!

Pero también es un recordatorio: no solo los maestros y maestras tienen esta responsabilidad. Todos los adultos tenemos la tarea de cuidar y acompañar a los niños y niñas que nos rodean, pues nuestras palabras y gestos también son semillas.

De esto hablo en mi post El Poder de la Educación: Sanando Almas Adultas y Sembrando Futuro en los Niños, donde profundizo en la importancia de educar y reeducar desde el amor y la conciencia.

Una metáfora que también nos alcanza

Leer Semillas me hace pensar que no solo los niños necesitan cuidado. También los adultos seguimos necesitando espacios de atención, escucha y autocuidado.
Por mucho que crezcamos, nunca dejamos de ser frágiles en ciertos aspectos, y para ofrecer cuidado emocional es fundamental estar emocionalmente sano. Y estar emocionalmente sano es fundamental para una vida plena.

Lo que cultivamos en nosotros mismos, lo transmitimos a los demás. Lo que te das, es lo que das. Y lo que siembras, recogerás.

Recomendación

Por todo esto, recomiendo Semillas como un libro imprescindible:
🌱 Un regalo perfecto para profesorado al final de curso.
🌱 Un recurso en el aula para hablar de diversidad y cuidado mutuo.
🌱 Una lectura compartida en familia que invita a reflexionar.

Porque cada niño y niña, como cada semilla, necesita un tipo de atención especial para poder florecer en plenitud. Y también nosotros, como adultos, necesitamos recordarnos que sembrar con amor es la mejor forma de transformar el futuro.

Aquí os dejo la narración del principio del cuento:

REFLEX-RESEÑAS

¿Y yo qué puedo hacer? Pequeños Gestos que Cambian el Mundo.

“A veces las noticias nos abruman y sentimos que no podemos hacer nada. Pero un cuento me recordó que los pequeños gestos cotidianos también cambian el mundo.”

En casa, comíamos viendo las noticias.

Lo odiaba.

  • ¿Por qué vemos las noticias a la hora de comer? Se me quita el hambre – le reprochaba a mi padre.
  • Porque hay que estar enterado de lo que pasa en el mundo – me respondía sin quitar la mirada de la tele.

Lo pasaba mal, tanto, que de mayor ni leo periódicos ni veo noticias. E incluso muchos años he estado sin tele en casa.

Pero ahora están las redes sociales. Y no solo te muestran las noticias, sino también cómo se siente todo el mundo con respecto a ellas. A veces, abres Instagram o Facebook y lo que te invade es la negatividad, el enfado o la tristeza ajena.

Y entonces surge la pregunta:

¿Y yo qué puedo hacer?

O cierras la aplicación o te contagias de esa energía.

Soy muy sensible a esas cosas. Por eso suelo llenar mis redes de reflexiones que van hacia lo que sí podemos hacer. Hacia la positividad. Porque así es la vida, con sus alegrías y sus desgracias, y a veces, nos sentimos abrumados con las desgracias grandes que le pasan a otros, que vemos en las noticias, en las redes… pero, ¿Qué podemos hacer?

Tal vez no podemos hacer nada con lo que ocurre en otros lugares, pero sí podemos hacer mucho en nuestro entorno.

Aunque no conozcamos a la persona.

Puedes ayudar a tu vecina con el carrito del bebé y las bolsas de la compra.

Puedes tender la mano a alguien que baja las escaleras con dificultad.

Puedes dejar que alguien se siente contigo en el bar cuando no quedan mesas libres.

Puedes ofrecer un bocadillo o ropa a quien rebusca en la basura.

Sí, puedes hacer muchas cosas.

Y esas pequeñas cosas son las que, de verdad, cambian el mundo. Son las que transforman un día gris en uno más luminoso, las que alivian una carga o acompañan una soledad.

Porque siempre que se nos presente la ocasión podemos tener la siguiente pregunta en la punta de la lengua:

¿Y yo qué puedo hacer?

Cuento: ¿Y yo qué puedo hacer?, José Campanari y Jesús Cisneros. Editorial: OQO Editora.

Aquí tenéis una narración del inicio del cuento.
Y aquí hablando un poquito sobre él.

REFLEX-RESEÑAS

Reflexionando sobre El pez arcoíris: compartir sin perderse en el otro.

A pesar de estar publicado desde 1992 y recibir numerosos premios, El pez arcoíris (Marcus Pfister) no ha caído en mis manos hasta este momento. Es un cuento con unas ilustraciones hermosísimas y una sencilla y bonita historia para empezar a trabajar valores con los más pequeños.

El cuento nos presenta a un pez de colores con escamas relucientes que se siente único. Tan único, que se cree superior al resto de los peces y no comparte su brillo con nadie. Poco a poco, su soledad le muestra que la arrogancia no trae alegría y al final, decide compartirlas y así consigue amigos.

De entrada, es un bonito mensaje sobre la amistad y el saber compartir, pero a mí me abrió la puerta a una reflexión más profunda:

¿Es necesario dejar de brillar para que nos acepten?

¿Debemos renunciar a lo que nos hace especiales para que nos quieran?

Una versión adaptada para trabajar la autoestima

Me gustaba la enseñanza del cuento, pero me chirriaba esas dos cuestiones, por eso, en la Escuela de Verano de El Secadero quise hacer una adaptación de El pez arcoíris para trabajar la autoestima infantil con los peques de 4 y 5 años.

Les conté el cuento, tal cual es. Pero después de la narración les propuse una actividad: devolverle al pez arcoíris sus escamas brillantes. Pero antes, tenían que darle un valor para que no fuese un pez arrogante.

Llevé un cuadro donde dibujé con acuarelas un pez y recorté unas escamas, entonces los niños tenían que elegir una y decir: «esta es la escama de…» La mayoría de niños decía la escama de la amistad, la escama de saber compartir, y la escama de la alegría (curiosamente, lo que le faltaba al pez en el cuento: amigos, saber compartir y alegría).

Este pequeño cambio deja el siguiente mensaje:

Puedes compartir tu luz con el mundo sin perder tu esencia

Claves para trabajar este cuento en casa o en el aula

  • Compartir no es perderse: enseñar que podemos dar sin renunciar a nuestra identidad
  • La humildad no es dejar de brillar: es reconocer el valor propio y el de los demás.
  • Nuestro brillo puede inspirar: lo que nos hace especiales puede ser un regalo para otros.

Actividades con El pez arcoíris

Además de la que os he contado, podéis hacer otras actividades como:

  • En casa, podéis decirle a vuestro pequeño/a que dibuje su escama brillante, aquello que le hace especial, le ponga los colores o materiales que quieran… podéis ponerles los recursos y que ellos elijan. Luego podéis ponerlo en su habitación o en algún lugar de la casa para que recuerden lo especial que es, aquello que le hace brillar.
  • En el cole, podéis hacer la misma actividad, que cada niño dibuje su escama y luego ponerlas en un mural que represente al grupo, y hagáis un «pez-aula» único y que sientan que juntos brillan más.

Reflexión final

El pez arcoíris es un cuento precioso para enseñar valores como la amistad, la generosidad y humildad, pero también es una oportunidad para hablar sobre la autoestima y la importancia de mantener nuestra identidad mientras compartimos con los demás.

Porque en el mar de la vida no se trata de que todos brillemos por igual, sino que cada uno aporte su propia luz.

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Los sueños no se atrapan, se alimentan.

(Una reflexión a partir del cuento ¡Shhh! Tenemos un plan, de Chris Haughton)

El susurro de nuevos cuentos.

Llevo un tiempo trazando un plan. Un plan grande, importante, de esos que dan vértigo… y aun así quieres hacerlo.
Un plan para dejar la estabilidad de mi trabajo y dedicarme de lleno a Al Trasluz de los Cuentos, un proyecto que nace de mi propio crecimiento personal, que me inspira y me conecta con quien verdaderamente soy.

Hace unos días, me llamaron del Ayuntamiento de Casares. Les hice una propuesta personalizada, sentida, pensada desde la ilusión. Y, en esta ocasión, sentí la necesidad de renovar mis cuentos y compré algunos nuevos, entre ellos, ¡Shhh! Tenemos un plan, de Chris Haughton.

Como siempre digo, los cuentos tienen diferentes mensajes según quién los lea o los escuche. Este me hizo pensar en mi propio plan, en el tiempo que llevo construyéndolo… y en cómo, a veces, siento que ese «pájaro» que tanto deseo se escapa una y otra vez, pareciéndome inalcanzable.

Y entonces lo comprendí:
para alcanzar un sueño no basta con trazar un plan y perseguirlo, hay que alimentarlo, cuidarlo, caminar con él.

Tener un plan está bien, pero… ¿y el alma del sueño?

Trazar un plan no es el problema. Creo que es necesario hacerlo para tomar decisiones con cabeza, para no ponernos en riesgo. En mi caso, podría ir hoy mismo a Recursos Humanos y presentar una excedencia o una baja voluntaria. Pero perdería 15 años trabajados, quedaría sin ingresos y entraría en la ansiedad de tener que llenar talleres, buscar clientes, organizar sesiones…

Para lograrlo de forma sostenible, necesito construir una red: ahorrar, llenar la agenda poco a poco, sentir que puedo sostener la decisión con tranquilidad.

Pero claro, ¿qué ocurre? Que mientras trazo ese plan, a veces siento que el momento nunca llega. Me entra la impaciencia, el enfado… ¡Quiero soltar ya este trabajo! Y ahí es cuando se me olvida lo más importante: el motivo que me llevó a soñar este cambio.

No fue solo “salir de un lugar”. Fue entrar en otro más profundo: vivir con más sentido, con propósito, con autenticidad.

Este cuento, tan sencillo en texto como en imágenes, me recordó lo esencial:
mi sueño no necesita ser perseguido. Necesita ser alimentado.
Necesita que no solo piense en llegar, sino que disfrute lo que ya está ocurriendo mientras camino hacia él.

Cuando dejar de perseguir es el primer paso

No se trata de alejarse del objetivo ni de rendirse. Pero tampoco de forzarlo.

En el cuento, el pequeño personaje no intenta atrapar al pájaro como los demás. No corre. No se desespera. Solo se acerca… y crea vínculo.
Ahí está la clave.

Cuando me conecto con el disfrute de lo que ya estoy haciendo —las sesiones que preparo con mimo, los cuentos que escojo con cuidado, las personas con las que comparto camino— me siento más cerca de ese “pájaro” que deseo que se pose en mi hombro.

No se trata de abandonar el plan. Se trata de darle alma. De hacer que el sueño quiera quedarse conmigo.

El cuento me recordó que ya estoy en camino.
Que cada historia que comparto, cada niño o adulto que se detiene a escuchar, es parte del sueño hecho realidad.

Aunque aún no haya dejado mi trabajo, aunque el plan siga en construcción, ya estoy viviendo mi propósito.

Y el sueño crece —claro que sí— cuando lo riego con presencia, con coherencia, con alegría.
Y eso, aunque parezca poco, lo cambia todo.

Caminar con el sueño

Hoy miro mi plan con otros ojos.

He aprendido que, cuando camino con mi sueño, cuando lo alimento y lo disfruto, no solo un pájaro se queda conmigo.
Aparecen otros. Nuevas oportunidades, nuevas personas, nuevas ideas… que me acercan aún más a ese lugar que deseo.

P.D. Mientras escribía esta entrada, me llamaron para invitarme a participar en un nuevo proyecto.
Así es la magia de estar en conexión con lo que haces.

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Talleres de crecimiento personal

Son espacios de exploración y conexión. Utilizo el poder de los cuentos como puerta de entrada al mundo interior, combinándolas con herramientas de terapia Gestalt, expresión creativa y dinámicas vivenciales. Es un acompañamiento en tu recorrido de autodescubrimiento.

Dirigido a personas que deseen conocerse mejor, sanar, cultivar la autoestima o mejorar sus relaciones. Cada encuentro es un viaje a través de uno o varios cuentos, donde el relato se convierte en espejo y guía.

Descubre los talleres convocados actualmente:

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El rebaño: la valentía de encontrar tu propio camino.

Desde el momento en que nacemos, formamos parte de un grupo: nuestra familia. A lo largo de la vida, nos integramos en diferentes «rebaños»: compañeros de clase, amigos, colegas de trabajo… Pertenecer a un grupo nos da seguridad, identidad y un sentimiento de conexión con los demás. Pero, ¿qué pasa cuando sentimos que ya no encajamos?

El sentido de pertenencia

Ser parte de un rebaño implica compartir valores, costumbres e ideas que se han transmitido de generación en generación. Nos influye en cómo nos vemos a nosotros mismos y en la forma en que nos relacionamos con el mundo. Cuantas más afinidades tenemos con un grupo, mayor es la sensación de pertenencia. Pero, ¿qué sucede si una oveja decide salir del grupo?

El dilema de alejarse del rebaño

El rebaño es un espacio seguro mientras sigas sus normas. Pero si empiezas a cuestionarlo o a ver el mundo de manera diferente, puede que te enfrentes a resistencia. El grupo intentará convencerte de que ellos son todo lo que necesitas, que si dudas, estás en un error. No porque tengan razón, sino porque es lo único que conocen.

La valentía de buscar tu propio camino

No tenemos por qué ser fieles a un mismo grupo toda la vida. Crecemos, cambiamos, evolucionamos. A veces, eso significa dejar atrás a un rebaño que ya no nos representa. Y aunque el miedo al cambio es real, también lo es la posibilidad de encontrar un nuevo camino que nos haga sentir más libres y alineados con quienes somos hoy.

Salir del rebaño no significa dejar de querer a quienes forman parte de él. Simplemente, implica reconocer que nuestra esencia ha cambiado y que nuevas experiencias nos esperan más allá de lo conocido.

«El rebaño», de Chren Byng y Andrew Joyner, es un cuento divertido con una reflexión profunda: a veces, la valentía no está en seguir al grupo, sino en atreverse a encontrar tu propio camino.

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La Paz empieza por ti: ¿Cómo estás cultivando la paz en tu vida?

La Paz no es algo que se encuentra, sino algo que se cultiva.

¿Qué pasaría si cada uno de nosotros decidiera hacer su parte para construir un mundo más pacífico?

Hace unos días se celebró en los colegios el Día de la Paz y la No Violencia. Es importante transmitirle a los más pequeños valores como el respeto, la tolerancia, igualdad, justicia, lealtad, y sobre todo, amor. Pero más allá de la celebración, la paz es un compromiso diario. Y la mejor manera de transmitir estos valores es viviéndolos en nosotros mismos.

¿Cómo cultivas la paz en tu día a día?

Cada jornada nos presenta desafíos: momentos de estrés, desacuerdos, impaciencia… ¿Cómo reaccionamos ante ellos? ¿De qué manera podemos transformar esas emociones en algo constructivo? Tomarnos un respiro antes de responder, practicar la escucha activa, aprender a expresar lo que sentimos con asertividad y, sobre todo, conocernos a nosotros mismos, son pasos clave. El desarrollo personal es fundamental en este proceso.

La paz comienza en ti.

Cuando nos sentimos bien, en paz, nuestras acciones van encaminadas a la bondad, el respeto y a todos los valores mencionados anteriormente. En cambio, cuando cargamos con asuntos sin resolver, esas emociones pueden manifestarse de formas inesperadas, afectando a nuestras relaciones y nuestro entorno.

Cuenta una antigua leyenda guaraní que, ante un gran incendio en la selva, un pequeño colibrí comenzó a llevar gotas de agua en su pico para intentar apagarlo. Los demás animales, al verlo, se burlaban:

—Eres muy pequeño, nunca lo lograrás.

Pero el colibrí, sin detenerse, respondía:

—Sé que no puedo apagarlo yo solo, pero esta selva es mi hogar, me da alimento y refugio. Hago mi parte porque formo parte de ella, y ella de mí.

Dicen que los espíritus del bosque, conmovidos por su esfuerzo, enviaron una gran lluvia que apagó el incendio.

Nuestras pequeñas acciones también tienen impacto.

Si queremos un mundo más pacífico, el cambio empieza en nosotros. Con cada gesto consciente, con cada elección basada en el respeto y la empatía, estamos sumando.

Si deseamos un mundo mejor para las futuras generaciones, empecemos por mejorar nuestro propio mundo interior.

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Terapia Grupal con Cuentos: Un Espacio para Sanar Juntos

«Los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias». Eduardo Galeano.

Los cuentos han sido y siguen siendo una parte fundamental de la humanidad. A través de ellos, no solo transmitimos conocimientos y cultura, sino también emociones, miedos, sueños y esperanzas. Son una herramienta sutil y poderosa de conexión entre personas, y cuando se utiliza en un contexto terapéutico su impacto puede ser aún más transformador. Es aquí donde nace la Terapia Grupal con Cuentos, una experiencia de crecimiento personal y sanación emocional a través de la narración colectiva.

¿Qué es la Terapia Grupal con Cuentos?

La Terapia Grupal con Cuentos es un espacio en el que los participantes se reúnen para compartir y reflexionar sobre historias. No se trata solo de leer o escuchar historias, sino de utilizar los relatos como un medio para explorar nuestras propias emociones, vivencias y desafíos. Cada cuento ofrece un marco simbólico que nos permite ver nuestras experiencias desde una nueva perspectiva, conectarnos con los demás y encontrar respuestas a preguntas que quizás no sabíamos que teníamos.

En estas sesiones grupales, los cuentos actúan como espejos. Los personajes y sus tramas reflejan nuestras propias luchas y deseos, invitándonos a adentrarnos en el proceso de sanación no solo individualmente, sino también como parte perteneciente a una comunidad. Es un entorno seguro y colaborativo, donde todos tienen la oportunidad de compartir, escuchar y aprender del viaje emocional del otro.

Beneficios de la Terapia Grupal con Cuentos

  1. Conexión emocional y social: Uno de los mayores beneficios de este tipo de terapia es la creación de un entorno en el que los participantes pueden compartir sus emociones y experiencias de manera abierta y sin juicios. Al hacerlo, no solo se conectan consigo mismos, sino también con los demás. Este sentido de pertenencia y apoyo mutuo es fundamental para la sanación emocional.
  2. Acceso al subconsciente: Los cuentos, especialmente los cuentos maravillosos y arquetípicos, tienen un poder único para activar nuestro subconsciente. Las metáforas y los símbolos presentes en ellos tocan capas profundas de nuestro ser, permitiendo que afloren emociones o recuerdos que quizá no somos capaces de expresar directamente. Este proceso facilita una comprensión más profunda de nuestros conflictos internos.
  3. Exploración de diferentes perspectivas: Cada personaje en un cuento representa una parte de nosotros mismos: el héroe, el villano, el mentor, el obstáculo. A través de la reflexión sobre estos personajes y sus historias, podemos ver nuestras situaciones de vida desde distintos ángulos, lo que nos permite replantear problemas y encontrar soluciones que antes no veíamos.
  4. Fomento de la empatía: Al escuchar las historias y experiencias de los demás, desarrollamos un mayor sentido de empatía. Nos damos cuenta de que, aunque nuestros caminos sean diferentes, todos enfrentamos luchas similares. Esta empatía fortalece el sentido de comunidad y reduce el aislamiento emocional.
  5. Sanación a través de la narrativa: Compartir nuestras historias es ya en sí un acto terapéutico. Al verbalizar nuestras experiencias y emociones, les damos forma y significado. En el contexto de un grupo, este proceso de narración colectiva permite que nuestras heridas emocionales se vean, se escuchen y se validen, lo que facilita la sanación.
  6. Desarrollo personal: Cada cuento ofrece una lección o enseñanza que podemos aplicar a nuestra vida. A través de la reflexión y el diálogo, los participantes descubren herramientas para gestionar sus emociones, resolver conflictos y tomar decisiones más conscientes. La Terapia Grupal con Cuentos se convierte así en una herramienta poderosa de crecimiento personal y empoderamiento.

¿Por qué los cuentos son tan poderosos?

Los cuentos tienen una cualidad atemporal que nos permite conectar con lo más profundo de nuestro ser. No importa la edad, el trasfondo cultural o las experiencias previas: todos entendemos el lenguaje de los cuentos. Los personajes y sus viajes heroicos nos muestran, a través de símbolos y metáforas, que el cambio es posible, que los desafíos pueden superarse y que el dolor puede transformarse en sabiduría.

Además, los cuentos nos permiten hablar de temas difíciles —como la pérdida, el miedo, la soledad o el amor— de una manera indirecta, lo que facilita que los participantes se sientan más cómodos para abordar estos temas.

¿Cómo funcionan las sesiones de Terapia Grupal con Cuentos?

En una típica sesión de Terapia Grupal con Cuentos, comenzamos con la narración de un cuento seleccionado cuidadosamente según las necesidades del grupo. Tras la narración, los participantes tienen un espacio para compartir cómo les ha resonado el cuento, qué emociones ha despertado en ellos y qué reflexiones han surgido.

A partir de ahí, se abre un espacio de diálogo y reflexión grupal, donde cada persona tiene la oportunidad de hablar desde su experiencia personal, inspirada en el cuento. El facilitador guía la conversación, haciendo preguntas que inviten a una exploración más profunda de las emociones y los temas que hayan surgido.

Cada sesión es un viaje compartido, donde todos los participantes aprenden y crecen juntos, apoyándose mutuamente en su proceso de sanación.

Terapia Grupal con Cuentos no es solo un espacio para escuchar historias, sino un viaje colectivo hacia el autoconocimiento y la sanación emocional. A través de los cuentos, encontramos las palabras y los símbolos para expresar lo que a veces parece inexpresable. Y en el corazón de este proceso está la conexión humana, el apoyo mutuo y el crecimiento compartido.

Si estás buscando un espacio seguro y transformador para sanar, reflexionar y reconectar contigo mismo y con los demás, te invito a unirte a nuestras sesiones de Terapia Grupal con Cuentos. Aquí, las historias se convierten en el puente que nos une y nos ayuda a avanzar hacia una vida más plena y consciente.

AMIGOS DE LOS CUENTOS

El Poder de la Educación: Sanando Almas Adultas y Sembrando Futuro en los Niños

La educación hoy en día es un derecho, pero sobre todo, es un bien público y una responsabilidad colectiva. Pero, ¿por qué es tan importante en la vida de las personas? La respuesta no está solo en el bien que esta pueda generar a cada uno, sino en el bien global: se trata del mundo que queremos y el mundo que queremos dejar a los que vengan detrás.

¿En qué queremos convertirnos? ¿Qué queremos aportar? ¿Cuáles son nuestros valores?

Como dice mi amiga Clara: «El arbolito, desde chiquitito». Y no le falta razón. Pero, ¿qué ocurre cuando el árbol adulto, tras el paso del tiempo, está roto, dañado o podrido? Ahí es donde la reeducación se vuelve esencial. La educación no solo debe centrarse en los más pequeños, sino también en aquellos adultos que venimos de una generación donde los sueños se perdieron por el camino y dejamos de creer y amar la vida.

Reeducando a los adultos: Rompiendo los moldes del pasado.

Para muchos de nosotros, la educación consistió en memorizar contenido, competir para ser el/la mejor de la clase y cumplir las expectativas de otros, sin importar nuestros gustos o habilidades. Nos hicieron creer que si memorizábamos contenido y sacábamos buenas notas tendríamos un trabajo fijo que nos haría felices, pero nadie nos transmitió el amor ni la importancia de aquello que «aprendíamos». Nuestros talentos, pasiones y sueños quedaron relegados a un segundo plano. La consigna era: «Haz lo que tiene salida, lo que te dará seguridad, no lo que amas». Y el resultado de todo esto es que nos atamos a trabajos que no nos satisfacen, abandonando nuestras habilidades, y nos sumergimos en una vida que no refleja quiénes somos realmente y nos vamos apagando poco a poco.

Reeducar no solo significa adquirir nuevas habilidades o conocimientos, sino redescubrir nuevos valores y aquello que nos mueve. Significa despertar ese «yo» que quedó oculto bajo capas de expectativas sociales y profesionales. Y en esta reeducación, los cuentos son una importante herramienta.

Cuentos como herramientas de transformación

Los cuentos tienen un poder transformador, ya que contienen la sabiduría de generaciones pasadas que supieron plasmarlas a través de arquetipos y símbolos, y aunque a veces se les tacha de anticuados o machistas, su verdadero valor radica en las enseñanzas universales que ofrecen.

En la educación de hoy no solo debemos considerar los cuentos para ayudar a los niños a desarrollar valores, comprender el mundo y comprenderse mejor, sino también, para ayudar a los adultos a reconectar con ellos mismos, sanar sus heridas y sentirse en conexión con la vida.

Cuentos como semillas para el futuro

Hoy en día existen multitud de álbumes ilustrados y cuentos muy buenos con los que se puede trabajar la educación emocional, las habilidades sociales y el desarrollo sostenible. Y aunque la cultura moderna ha malinterpretado o suavizado los cuentos maravillosos, no debemos dejarlos de lado, pues contienen enseñanzas profundas y atemporales, como el viaje del héroe y su lucha por el crecimiento.

Un futuro donde todos crecen

Todos estamos en constante proceso de aprendizaje, y como sociedad, tenemos la responsabilidad de brindarles a los más pequeños herramientas para que puedan descubrir quiénes son realmente y qué pueden aportar al mundo.

Pero como empezamos diciendo, no solo tenemos que aportar estas herramientas a los niños: en mi trabajo con cuentos, ya sea a través de la Terapia Grupal con Cuentos o los vídeos de Youtube, los utilizo para sanar y despertar con pequeñas tomas de conciencia.

No importa la edad. siempre hay espacio para sanar, crecer y florecer. Y no conozco mejor forma para hacerlo que a través de la magia de los cuentos.