Hola, me llamo Luz y me declaro oficialmente defensora de los cuentos tradicionales.
Sí, sí. Sé lo que estás pensando: ¿de los cuentos tradicionales? ¡Sin son crueles y machistas! ¡Con los cuentos más chulos que hay ahora!
Sí, es verdad. Ahora hay unos cuentos chulísimos, que también me encantan. Y durante mucho tiempo, yo también estuve enfadada y culpaba a los cuentos tradicionales de muchas cosas. Hasta que los descubrí de verdad. Hasta que entendí que no tenía ni idea de cuántos cuentos tradicionales existían más allá de los que Disney cambió y dulcificó y de los 4 o 5 que todo el mundo regalaba por entonces. Estudiando a fondo los cuentos tradicionales me di cuenta de dos cosas:
En primer lugar, los cuentos, como la vida, son como tú los quieras ver. Los cuentos son polisémicos, es decir, cada uno lo interpreta en función de su realidad, de lo que conoce. Son crueles algunos, claro que sí, pero, ¿es que acaso la vida no es cruel a veces? Los cuentos son un mapa para resolver conflictos, en ellos están reflejados los conflictos que son comunes al ser humano y cómo resolverlos. Se premia siempre la astucia y la bondad y se castiga la maldad. Siempre acaban bien porque nos da la esperanza de que los conflictos se pueden solucionar, si evolucionamos y aprendemos de ellos. Están disfrazados como algo para niños, y sin embargo más de un adulto debería contarles estos cuentos a su niño/a interior… y deberíamos de contárselos también a los niños, porque ellos no lo ven como nosotros, ellos saben perfectamente que es un cuento, con su érase que se era…colorín colorado, y está bien que le enseñemos que en los cuentos ocurren esas cosas para que cuando empiecen a darse cuenta que la vida a veces también es cruel, no les coja de sorpresa y tal vez les cueste un poco menos sobrellevarlo.
En segundo lugar, me di cuenta que habían muchísimos cuentos, más de la mitad, cuyas protagonistas eran mujeres. También había cuentos en los que el protagonista era un chico, pero que en realidad la voz cantante la llevaba ella. ¿Cuántos matrimonios a lo largo de la historia e incluso ahora, hay así? Si te fijas, seguro que conoces alguno.
Además, si analizamos estos cuentos, detrás de ellos hay otra historia, una historia que a través de los arquetipos y sus símbolos van directamente al subconsciente y realmente son estos los que nos solucionan o nos dan pistas de cuáles son nuestros conflictos internos, en que parte del desarrollo estamos o dónde nos hemos quedado atascados.
Podría hacer una lista de los beneficios de contar cuentos, pero eso ya lo sabéis. Lo que sí voy a decir es que contar cuentos es necesario y contar cuentos de tradición oral, aún más: pues estos contienen toda la sabiduría de nuestros ancestros y para saber quiénes somos y quienes queremos ser, tenemos que saber también quienes fueron nuestros antepasados y de dónde venimos.
No quiero convenceros. Solo quiero que le deis una oportunidad y escuchéis los cuentos que os cuento. Espero que a partir de ahora, disfrutéis y redescubráis los cuentos maravillosos…
Erase que se era…