REFLEX-RESEÑAS

Semillas, de Desirée Acevedo: Sembrar para el Futuro

Cuando creé mi proyecto de Al Trasluz de los Cuentos tenía claro mi objetivo: sembrar semillas de conciencia, transformación y crecimiento, usando como herramienta la sabiduría de los cuentos.

Ese sigue siendo el objetivo. Tanto en las sesiones de cuentos dirigidas a niños/as y adultos como en los talleres de crecimiento personal busco lo mismo: tocar el alma, despertar algo, sembrar una semilla que sé que con el tiempo florecerá.

Por eso me ha gustado tanto el cuento Semillas de Desirée Acevedo, porque siendo un homenaje a los maestros y las maestras, este álbum ilustrado contiene una filosofía que siento muy mía: la de sembrar para el futuro.

El valor de quienes siembran.

El cuento, ilustrado también por la autora en modo collage, nos presenta a un/a jardinero/a que se dispone a sembrar unas semillas: «Sacó de su interior las semillas. Todas eran diferentes. Pero todas eran pequeñas, frágiles y llenas de vida«. Cada una requiere cuidados diferentes: unas más agua, otras más sol, unas espacio…pero en el fondo, todas necesitan lo mismo: cariño, atención y respeto a su propia manera de ser.

Es una metáfora preciosa del papel de los docentes que, con paciencia y entrega, cuidan a cada niño y niña como un ser único. ¡Y qué importante es esta labor en el desarrollo de los más pequeños!

Pero también es un recordatorio: no solo los maestros y maestras tienen esta responsabilidad. Todos los adultos tenemos la tarea de cuidar y acompañar a los niños y niñas que nos rodean, pues nuestras palabras y gestos también son semillas.

De esto hablo en mi post El Poder de la Educación: Sanando Almas Adultas y Sembrando Futuro en los Niños, donde profundizo en la importancia de educar y reeducar desde el amor y la conciencia.

Una metáfora que también nos alcanza

Leer Semillas me hace pensar que no solo los niños necesitan cuidado. También los adultos seguimos necesitando espacios de atención, escucha y autocuidado.
Por mucho que crezcamos, nunca dejamos de ser frágiles en ciertos aspectos, y para ofrecer cuidado emocional es fundamental estar emocionalmente sano. Y estar emocionalmente sano es fundamental para una vida plena.

Lo que cultivamos en nosotros mismos, lo transmitimos a los demás. Lo que te das, es lo que das. Y lo que siembras, recogerás.

Recomendación

Por todo esto, recomiendo Semillas como un libro imprescindible:
🌱 Un regalo perfecto para profesorado al final de curso.
🌱 Un recurso en el aula para hablar de diversidad y cuidado mutuo.
🌱 Una lectura compartida en familia que invita a reflexionar.

Porque cada niño y niña, como cada semilla, necesita un tipo de atención especial para poder florecer en plenitud. Y también nosotros, como adultos, necesitamos recordarnos que sembrar con amor es la mejor forma de transformar el futuro.

Aquí os dejo la narración del principio del cuento:

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Los sueños no se atrapan, se alimentan.

(Una reflexión a partir del cuento ¡Shhh! Tenemos un plan, de Chris Haughton)

El susurro de nuevos cuentos.

Llevo un tiempo trazando un plan. Un plan grande, importante, de esos que dan vértigo… y aun así quieres hacerlo.
Un plan para dejar la estabilidad de mi trabajo y dedicarme de lleno a Al Trasluz de los Cuentos, un proyecto que nace de mi propio crecimiento personal, que me inspira y me conecta con quien verdaderamente soy.

Hace unos días, me llamaron del Ayuntamiento de Casares. Les hice una propuesta personalizada, sentida, pensada desde la ilusión. Y, en esta ocasión, sentí la necesidad de renovar mis cuentos y compré algunos nuevos, entre ellos, ¡Shhh! Tenemos un plan, de Chris Haughton.

Como siempre digo, los cuentos tienen diferentes mensajes según quién los lea o los escuche. Este me hizo pensar en mi propio plan, en el tiempo que llevo construyéndolo… y en cómo, a veces, siento que ese «pájaro» que tanto deseo se escapa una y otra vez, pareciéndome inalcanzable.

Y entonces lo comprendí:
para alcanzar un sueño no basta con trazar un plan y perseguirlo, hay que alimentarlo, cuidarlo, caminar con él.

Tener un plan está bien, pero… ¿y el alma del sueño?

Trazar un plan no es el problema. Creo que es necesario hacerlo para tomar decisiones con cabeza, para no ponernos en riesgo. En mi caso, podría ir hoy mismo a Recursos Humanos y presentar una excedencia o una baja voluntaria. Pero perdería 15 años trabajados, quedaría sin ingresos y entraría en la ansiedad de tener que llenar talleres, buscar clientes, organizar sesiones…

Para lograrlo de forma sostenible, necesito construir una red: ahorrar, llenar la agenda poco a poco, sentir que puedo sostener la decisión con tranquilidad.

Pero claro, ¿qué ocurre? Que mientras trazo ese plan, a veces siento que el momento nunca llega. Me entra la impaciencia, el enfado… ¡Quiero soltar ya este trabajo! Y ahí es cuando se me olvida lo más importante: el motivo que me llevó a soñar este cambio.

No fue solo “salir de un lugar”. Fue entrar en otro más profundo: vivir con más sentido, con propósito, con autenticidad.

Este cuento, tan sencillo en texto como en imágenes, me recordó lo esencial:
mi sueño no necesita ser perseguido. Necesita ser alimentado.
Necesita que no solo piense en llegar, sino que disfrute lo que ya está ocurriendo mientras camino hacia él.

Cuando dejar de perseguir es el primer paso

No se trata de alejarse del objetivo ni de rendirse. Pero tampoco de forzarlo.

En el cuento, el pequeño personaje no intenta atrapar al pájaro como los demás. No corre. No se desespera. Solo se acerca… y crea vínculo.
Ahí está la clave.

Cuando me conecto con el disfrute de lo que ya estoy haciendo —las sesiones que preparo con mimo, los cuentos que escojo con cuidado, las personas con las que comparto camino— me siento más cerca de ese “pájaro” que deseo que se pose en mi hombro.

No se trata de abandonar el plan. Se trata de darle alma. De hacer que el sueño quiera quedarse conmigo.

El cuento me recordó que ya estoy en camino.
Que cada historia que comparto, cada niño o adulto que se detiene a escuchar, es parte del sueño hecho realidad.

Aunque aún no haya dejado mi trabajo, aunque el plan siga en construcción, ya estoy viviendo mi propósito.

Y el sueño crece —claro que sí— cuando lo riego con presencia, con coherencia, con alegría.
Y eso, aunque parezca poco, lo cambia todo.

Caminar con el sueño

Hoy miro mi plan con otros ojos.

He aprendido que, cuando camino con mi sueño, cuando lo alimento y lo disfruto, no solo un pájaro se queda conmigo.
Aparecen otros. Nuevas oportunidades, nuevas personas, nuevas ideas… que me acercan aún más a ese lugar que deseo.

P.D. Mientras escribía esta entrada, me llamaron para invitarme a participar en un nuevo proyecto.
Así es la magia de estar en conexión con lo que haces.

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Talleres de crecimiento personal

Son espacios de exploración y conexión. Utilizo el poder de los cuentos como puerta de entrada al mundo interior, combinándolas con herramientas de terapia Gestalt, expresión creativa y dinámicas vivenciales. Es un acompañamiento en tu recorrido de autodescubrimiento.

Dirigido a personas que deseen conocerse mejor, sanar, cultivar la autoestima o mejorar sus relaciones. Cada encuentro es un viaje a través de uno o varios cuentos, donde el relato se convierte en espejo y guía.

Descubre los talleres convocados actualmente:

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La Paz empieza por ti: ¿Cómo estás cultivando la paz en tu vida?

La Paz no es algo que se encuentra, sino algo que se cultiva.

¿Qué pasaría si cada uno de nosotros decidiera hacer su parte para construir un mundo más pacífico?

Hace unos días se celebró en los colegios el Día de la Paz y la No Violencia. Es importante transmitirle a los más pequeños valores como el respeto, la tolerancia, igualdad, justicia, lealtad, y sobre todo, amor. Pero más allá de la celebración, la paz es un compromiso diario. Y la mejor manera de transmitir estos valores es viviéndolos en nosotros mismos.

¿Cómo cultivas la paz en tu día a día?

Cada jornada nos presenta desafíos: momentos de estrés, desacuerdos, impaciencia… ¿Cómo reaccionamos ante ellos? ¿De qué manera podemos transformar esas emociones en algo constructivo? Tomarnos un respiro antes de responder, practicar la escucha activa, aprender a expresar lo que sentimos con asertividad y, sobre todo, conocernos a nosotros mismos, son pasos clave. El desarrollo personal es fundamental en este proceso.

La paz comienza en ti.

Cuando nos sentimos bien, en paz, nuestras acciones van encaminadas a la bondad, el respeto y a todos los valores mencionados anteriormente. En cambio, cuando cargamos con asuntos sin resolver, esas emociones pueden manifestarse de formas inesperadas, afectando a nuestras relaciones y nuestro entorno.

Cuenta una antigua leyenda guaraní que, ante un gran incendio en la selva, un pequeño colibrí comenzó a llevar gotas de agua en su pico para intentar apagarlo. Los demás animales, al verlo, se burlaban:

—Eres muy pequeño, nunca lo lograrás.

Pero el colibrí, sin detenerse, respondía:

—Sé que no puedo apagarlo yo solo, pero esta selva es mi hogar, me da alimento y refugio. Hago mi parte porque formo parte de ella, y ella de mí.

Dicen que los espíritus del bosque, conmovidos por su esfuerzo, enviaron una gran lluvia que apagó el incendio.

Nuestras pequeñas acciones también tienen impacto.

Si queremos un mundo más pacífico, el cambio empieza en nosotros. Con cada gesto consciente, con cada elección basada en el respeto y la empatía, estamos sumando.

Si deseamos un mundo mejor para las futuras generaciones, empecemos por mejorar nuestro propio mundo interior.

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Terapia Grupal con Cuentos: Un Espacio para Sanar Juntos

«Los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias». Eduardo Galeano.

Los cuentos han sido y siguen siendo una parte fundamental de la humanidad. A través de ellos, no solo transmitimos conocimientos y cultura, sino también emociones, miedos, sueños y esperanzas. Son una herramienta sutil y poderosa de conexión entre personas, y cuando se utiliza en un contexto terapéutico su impacto puede ser aún más transformador. Es aquí donde nace la Terapia Grupal con Cuentos, una experiencia de crecimiento personal y sanación emocional a través de la narración colectiva.

¿Qué es la Terapia Grupal con Cuentos?

La Terapia Grupal con Cuentos es un espacio en el que los participantes se reúnen para compartir y reflexionar sobre historias. No se trata solo de leer o escuchar historias, sino de utilizar los relatos como un medio para explorar nuestras propias emociones, vivencias y desafíos. Cada cuento ofrece un marco simbólico que nos permite ver nuestras experiencias desde una nueva perspectiva, conectarnos con los demás y encontrar respuestas a preguntas que quizás no sabíamos que teníamos.

En estas sesiones grupales, los cuentos actúan como espejos. Los personajes y sus tramas reflejan nuestras propias luchas y deseos, invitándonos a adentrarnos en el proceso de sanación no solo individualmente, sino también como parte perteneciente a una comunidad. Es un entorno seguro y colaborativo, donde todos tienen la oportunidad de compartir, escuchar y aprender del viaje emocional del otro.

Beneficios de la Terapia Grupal con Cuentos

  1. Conexión emocional y social: Uno de los mayores beneficios de este tipo de terapia es la creación de un entorno en el que los participantes pueden compartir sus emociones y experiencias de manera abierta y sin juicios. Al hacerlo, no solo se conectan consigo mismos, sino también con los demás. Este sentido de pertenencia y apoyo mutuo es fundamental para la sanación emocional.
  2. Acceso al subconsciente: Los cuentos, especialmente los cuentos maravillosos y arquetípicos, tienen un poder único para activar nuestro subconsciente. Las metáforas y los símbolos presentes en ellos tocan capas profundas de nuestro ser, permitiendo que afloren emociones o recuerdos que quizá no somos capaces de expresar directamente. Este proceso facilita una comprensión más profunda de nuestros conflictos internos.
  3. Exploración de diferentes perspectivas: Cada personaje en un cuento representa una parte de nosotros mismos: el héroe, el villano, el mentor, el obstáculo. A través de la reflexión sobre estos personajes y sus historias, podemos ver nuestras situaciones de vida desde distintos ángulos, lo que nos permite replantear problemas y encontrar soluciones que antes no veíamos.
  4. Fomento de la empatía: Al escuchar las historias y experiencias de los demás, desarrollamos un mayor sentido de empatía. Nos damos cuenta de que, aunque nuestros caminos sean diferentes, todos enfrentamos luchas similares. Esta empatía fortalece el sentido de comunidad y reduce el aislamiento emocional.
  5. Sanación a través de la narrativa: Compartir nuestras historias es ya en sí un acto terapéutico. Al verbalizar nuestras experiencias y emociones, les damos forma y significado. En el contexto de un grupo, este proceso de narración colectiva permite que nuestras heridas emocionales se vean, se escuchen y se validen, lo que facilita la sanación.
  6. Desarrollo personal: Cada cuento ofrece una lección o enseñanza que podemos aplicar a nuestra vida. A través de la reflexión y el diálogo, los participantes descubren herramientas para gestionar sus emociones, resolver conflictos y tomar decisiones más conscientes. La Terapia Grupal con Cuentos se convierte así en una herramienta poderosa de crecimiento personal y empoderamiento.

¿Por qué los cuentos son tan poderosos?

Los cuentos tienen una cualidad atemporal que nos permite conectar con lo más profundo de nuestro ser. No importa la edad, el trasfondo cultural o las experiencias previas: todos entendemos el lenguaje de los cuentos. Los personajes y sus viajes heroicos nos muestran, a través de símbolos y metáforas, que el cambio es posible, que los desafíos pueden superarse y que el dolor puede transformarse en sabiduría.

Además, los cuentos nos permiten hablar de temas difíciles —como la pérdida, el miedo, la soledad o el amor— de una manera indirecta, lo que facilita que los participantes se sientan más cómodos para abordar estos temas.

¿Cómo funcionan las sesiones de Terapia Grupal con Cuentos?

En una típica sesión de Terapia Grupal con Cuentos, comenzamos con la narración de un cuento seleccionado cuidadosamente según las necesidades del grupo. Tras la narración, los participantes tienen un espacio para compartir cómo les ha resonado el cuento, qué emociones ha despertado en ellos y qué reflexiones han surgido.

A partir de ahí, se abre un espacio de diálogo y reflexión grupal, donde cada persona tiene la oportunidad de hablar desde su experiencia personal, inspirada en el cuento. El facilitador guía la conversación, haciendo preguntas que inviten a una exploración más profunda de las emociones y los temas que hayan surgido.

Cada sesión es un viaje compartido, donde todos los participantes aprenden y crecen juntos, apoyándose mutuamente en su proceso de sanación.

Terapia Grupal con Cuentos no es solo un espacio para escuchar historias, sino un viaje colectivo hacia el autoconocimiento y la sanación emocional. A través de los cuentos, encontramos las palabras y los símbolos para expresar lo que a veces parece inexpresable. Y en el corazón de este proceso está la conexión humana, el apoyo mutuo y el crecimiento compartido.

Si estás buscando un espacio seguro y transformador para sanar, reflexionar y reconectar contigo mismo y con los demás, te invito a unirte a nuestras sesiones de Terapia Grupal con Cuentos. Aquí, las historias se convierten en el puente que nos une y nos ayuda a avanzar hacia una vida más plena y consciente.

REFLEX-RESEÑAS

Yo voy conmigo: cuarentona, solterona y feliz.

Yo voy conmigo

AUTORA: RAQUEL DIAZ REGUERA

EDITORIAL: THULE EDICIONES SL

Sin lugar a dudas, YO VOY CONMIGO es mi cuento favorito. Tiene un lugar especial en casa, lo tengo en modo cuadro, para mirarlo de vez de en cuando y recurrir a él cuando me despiste. Fue el primer cuento que me compré tras mi primer taller de Cuentoterapia y por supuesto, tenía que inaugurar la sección REFLEX-RESEÑAS.

Las Reflex-Reseñas pretenden ser anti-inflamatorios para el alma, según tu dolencia. Si como yo, eres de esas personas que se olvidan o se han olvidado de sí mismas para vivir por los demás, intentando gustar, encajar, agradar, complacer… tienes que hacerte con este cuento.

Nunca imaginé que llegaría a los 40 así: soltera, sin hijos y sorprendentemente feliz. Creía que llegar a esta edad así era un fracaso absoluto. Al menos así te lo hace ver gran parte de la sociedad e incluso, ejercen cierta presión para que te cases, tengas hijos, y hagas «lo que corresponde a cada edad». Y lo intenté. Os juro que lo intenté. Pero no vivía en coherencia con lo que realmente quería y era tremendamente infeliz, nunca me entregaba del todo con mis parejas y también les he hecho infelices a ellos.

Lo cierto es que siempre he sido muy imaginativa e inquieta. Siempre me había imaginado viajando de un sitio para otro, trabajando en lo que me gusta: contar y escribir historias. Pero en lugar de enfocarme en eso, vivía como se suponía que tenía que vivir una chica como yo. Siempre me ha gustado pasar gran parte de mi tiempo en soledad, escribiendo, leyendo, haciendo cerámica, escuchando música o simplemente imaginando historias que contar. Y no es que no me guste estar en pareja y por supuesto me encanta compartir momentos con amigos y familiares, pero requiero de ambas cosas para estar bien conmigo misma.

Sin embargo, toda la vida he estado complaciendo a los demás. He quedado con amigos o familiares cuando me había organizado ese día para estudiar, escribir o simplemente quedarme en casa conmigo, renunciando a mis necesidades por cumplir con los demás. He tenido el «modelo de pareja» y me he comportado acorde a este modelo para encajar, olvidándome de mí, de mi forma de ver, sentir, y estar en la vida.

No vale estar complaciendo ni cambiar nada de ti para gustarle a los demás o para recibir amor. Es algo que he aprendido, al mismo tiempo que he aprendido que no hay una única forma de ser ni de estar en el mundo y que todas, TODAS, son VÁLIDAS.

Si estás casado/a y con hijos/as Y ERES FELIZ…. ESTA BIEN

Si estás divorciada/o con o sin hijos, Y ERES FELIZ… ESTA BIEN.

Si eres CUARENTONA (o cualquier edad) SOLTERONA Y ERES FELIZ….ESTA BIEN.

La cuestión es vivir en coherencia con lo que quieres y/o necesitas en cada momento.

Por eso desde hace un tiempo,YO VOY CONMIGO, priorizo mis necesidades y vivo en coherencia con lo que quiero y necesito AHORA. Es lo que me hace llegar a los 40 así y sentirme feliz. Y tal vez mañana….

Tal vez….

…SEA OTRA HISTORIA