Sin categoría

La narración oral no es solo contar cuentos.

Reflexiones sobre mi experiencia como Maestra de Ceremonias de Homenajes póstumos.

Abril es el mes del libro y quienes nos dedicamos a la narración oral, en este mes recibimos varias llamadas, todas para la misma fecha. Eso no quiere decir, que solo trabajemos en este mes, ni mucho menos, ni tampoco que dentro de la narración oral a lo único que nos dediquemos sea a contar cuentos.

Desde navidades, estoy trabajando para una empresa que se dedica a hacer homenajes póstumos. Empecé en el tanatorio ASV de Algeciras, ampliando recientemente al de Cádiz y Conil. La verdad que cuando empecé con la narración oral nunca imaginé que haría algo así. Había imaginado e incluso me había planteado prestar mis servicios como maestra de ceremonias para bodas, eventos de empresas, pero nunca como maestra de ceremonias de homenajes póstumos. Cuando acepté el trabajo y empecé a contarlo a familiares y amigos, más de uno me preguntó:

¿En serio? ¿Pero te pagan por eso?

A lo que yo respondía: hombre, no conozco al fallecido, así que por amor a este/a no lo hago.

Y es que estamos acostumbrados a que las palabras de “consuelo» las de un cura, o que un familiar o un amigo/a le dedique unas palabras en la intimidad, pero no que nadie se encargue de redactar un texto con la historia de vida de esta persona y que una maestra de ceremonias vaya a leerlo, en el tanatorio, con el féretro delante, en su honor, como despedida.

Para que os hagáis una idea, funciona de la siguiente manera: la persona fallece, el tanatorio ofrece este servicio y si es aceptado, la empresa se pone en contacto con el familiar o familiares más cercanos que quieran contar cómo era esa persona, dónde nació, quienes eran las personas significativas de su vida, en definitiva, cómo fue esa vida hasta el fin de sus días. Con lo que los familiares cuenten, se redacta un bonito texto, que exprese aquello que se ha transmitido y a la hora acordada de la ceremonia en el tanatorio, voy a leer el texto. Se pueden poner fotos y acompañarlo de un hilo musical, o poner alguna canción que a la persona fallecida le gustara… las posibilidades están abiertas para rendirle el homenaje que se merece. Además, si algún familiar se quiere animar a leer algo personal, que haya escrito aparte del texto, también lo puede hacer, y yo (u otra compañera que esté disponible), como maestra de ceremonia, estaré ahí para apoyar en ese momento.

Es algo duro y bonito a la vez. Es duro, porque estás acompañando en el dolor de todas esas personas que están despidiendo a su ser querido. Y no es lo mismo el fallecimiento de una persona joven que alguien mayor, o de un niño. Tampoco es lo mismo, ni se crea en el mismo ambiente, si el fallecimiento era algo inesperado o que se veía venir como puede ser por una enfermedad. Y es bonito, porque ayudas a esos familiares a transitar el duelo, porque la despedida es algo importante en la superación de este acontecimiento y hacerle una despedida bonita que transmita esperanza da mucha paz en esos momentos.

Si algo estoy aprendiendo de este trabajo, es precisamente que hay que vivir cada día como si fuera el último, porque nunca sabes cuándo será. Nos creemos eternos, que tendremos tiempo para hacer esto o aquello, nos planteamos metas a largo plazo… y sí, está bien tenerlas, pero sin perder lo verdaderamente importante: cómo estas viviendo hoy. Cada mañana cuando abro los ojos me pregunto: ¿Cómo estoy hoy? Y después de pensar “VIVA”, sonrío y chequeo mi cuerpo. Si estoy cansada, si me duele algo, intento ponerle remedio. Si tengo ese día ganas de hablar o de quedar con alguien llamo y/o hago la propuesta. Si no podemos quedar ese día lo cuadramos para otro día, pero yo me quedo tranquila sabiendo que esa persona, ya sea de mi círculo de amistades o familiar, sabe que la quiero y que me importa. Si algún día me voy, sabrá que significó para mí por mis actos. Y si algún día es la otra persona la que se va, yo me quedaré tranquila y no se me quedará esa cosa de cuántos te quiero me callé o cuantas veces tuve ganas de verla, pero antepuse otras cosas. Dejadme que os diga una cosa: nada es más importante que las personas que nos quieren y que queremos. Y al final, lo que nos vamos a llevar no es el éxito como profesionales de tal o cual cosa, ni los coches o casas que hayas podido comprar, sino cómo has hecho sentir a las personas que te rodean, esa es la forma en la que seguirás estando en cada una de ellas.

Tal vez por eso, últimamente estoy poco con las redes sociales… Sinceramente, agradezco los feedbacks y me gustan, claro que sí, pero han perdido importancia para mí. Ahora antepongo la llamada de hora y media con mi prima, el paseo con mi Roca, ver a mis padres, hermanos, sobrinos… y pasar tiempo de calidad con ellos sin estar pendiente de las notificaciones del móvil. Porque el mundo está aquí, bajo nuestros pies, a nuestro alrededor, y no a través de una pantalla. Porque el mundo es naturaleza, el mundo son personas. Y estar en el mundo es compartir. Estar en el mundo, es estar viva/o. Aprovecha que sigues aquí, y disfruta la vida.

2 comentarios en “La narración oral no es solo contar cuentos.”

Replica a Luz María Cancelar la respuesta